¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

JAKO EL MUZIKANTE

Estamos en tiempos convulsos y, a veces, en tiempos convulsos surge de las cenizas un nuevo lenguaje estético. Tras la II Guerra Mundial, en Japón, el butō traduce en danza la reflexión tras el desastre nuclear. La Guerra de Independencia, el regreso al absolutismo y la complicada lucha de España por abandonar el Antiguo Régimen inspiran a Goya sus Pinturas Negras. En los bajos fondos de ciudades portuarias griegas, tras el traumático desmembramiento del Imperio Otomano, surge el rebétiko, declarado en 2017 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Precisamente en ese ambiente nace el personaje de Jako el Muzikante: en los café aman, allí donde los desclasados se encontraban. Cafés donde el café estaba prohibido, pero donde el hachís era cotidiano. Cafés donde se juntaban los exiliados griegos nacidos en la Anatolia occidental (Turquía deportó a más de un millón de personas) o los turcos nacidos en Grecia (medio millón fueron forzados al exilio), algunos de ellos judíos de origen sefardí, que tenían el ladino o djudeo-espanyol como lengua materna, con armenios, con eslavos… En esos cafés de hace un siglo se fraguaba una incipiente globalización, mientras pervivían las raíces de sus respectivas identidades, al mismo tiempo, permeables.

Jako el Muzikante, el dandy sefardí, el pícaro buscavidas del café amán, malvive cantando en bodas y en fiestas de bar mitzvah, al tiempo que sisa lo que puede a sus embriagados y entretenidos clientes en el café. Con el tiempo, esas melodías caen en el olvido por la complicada situación que sus intérpretes atraviesan. Pero no todas se perderían: algunas de aquellas piezas se han recuperado de la memoria de los descendientes de aquellos sefardíes. Suficientes para grabar un disco de una calidad estética excepcional, trayendo a la vida, un siglo después, aquellas piezas, que conectan tan bien con nuestra realidad y nuestros anhelos de hoy en día.

Xurxo Fernandes, el artista creador del proyecto y que encarna a Jako, entra en contacto a principios del milenio con el mundo sefardí en un encuentro casual en un aeropuerto con unos búlgaros que, curiosamente, hablaban una especie de español. El impacto en Xurxo de la historia vital de estas personas, cuyos ancestros han mantenido el idioma en el exilio desde la expulsión de los judíos de España a finales del siglo XV, le hará investigar, viajando a Israel y Turquía, para buscar lo que queda de esa cultura y de, precisamente, sus últimos momentos de esplendor artístico durante el Imperio Otomano: el repertorio de principios del siglo XX. Xurxo aplicaría el mismo espíritu inquisitivo que ya puso en la música tradicional gallega (desde los 14 años se dedicó a recorrer las aldeas de Galicia para encontrar quien le enseñara a tocar la pandereta) a esta nueva pasión. De tal manera que, en la actualidad, es el único artista joven capaz de hablar y escribir ladino con fluidez (una pieza del disco, del repertorio de Rosa Askenazi, ha sido traducida por Xurxo del griego al ladino), con esa mezcla de español antiguo, palabras turcas e influencias francesas, típica del idioma en la vertiente del Mediterráneo oriental.

 

Introducción a la historia sefardí

Se denominan sefardíes a los descendientes de los judíos expulsados de la Península Ibérica entre los años 1492 y 1493. Ellos se llevaron consigo su legado inmaterial, sus lenguas y sus músicas. Fueron acogidos con gran expectación en el Imperio Otomano, donde su cultura floreció gracias a la protección del sultán Beyazid II. Allí homogeneizaron todo el bagaje traído de la Península y crearon una lengua basada en el aragonés, castellano, catalán y gallego que más tarde mezclaron con el turco y el hebreo, naciendo el judeo-español.

Esta música es una fusión del romancero hispánico con el sistema modal turco denominado maqam, que más tarde fue ampliado con otros muchos géneros nacidos ya en la diáspora.

En la actualidad hay alrededor de dos millones de sefardíes repartidos por todo el mundo, siendo unos trescientos mil los que continúan hablando el idioma, distribuidos entre Turquía, Bulgaria, Grecia e Israel. Ellos forman parte de un grupo más amplio que se interesan en la música otomana, contando con músicos, público oriental, universitarios y académicos que ya han mostrado su interés en este proyecto.

 

Proyecto

Constantinopla, 1902. En un café aman, griegos, turcos, armenios y sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en 1492 se reúnen clandestinamente para cantar. Entonan en un estilo oriental canciones de amor, humorísticas y otras que habla acerca de su realidad política y social. Jako el Muzikante, Jako el buscavidas, malvive cantando en bodas y en fiestas de bar mitzvah, al tiempo que sisa lo que puede a sus complacidos y, muchas veces, embriagados clientes.

Poco después el Imperio Otomano cae y Grecia, Turquía y Armenia adoptan estas músicas y las adaptan dentro de sus nuevas fronteras. Pero las melodías sefardíes caen en el olvido por la complicada situación que sus intérpretes atraviesan.

Comienzos de siglo XXI. Xurxo Fernandes comienza un trabajo de investigación en Turquía e Israel, que le llevará a recopilar el repertorio de temas de aquellos café aman y presenta Jako el Muzikante, un proyecto madurado a lo largo de años de investigación y que nos hace sentir la sonoridad sefardí interpretada en su lengua original, el djudeo-espanyol.

Xurxo es un cantante de Galicia, voz emergente de una nueva generación del folk, capaz de innovar a partir de un conocimiento muy profundo del legado tradicional y con un espíritu inquisitivo que le lleva a investigar hasta dar con las fuentes más auténticas. Xurxo es un apasionado de la cultura sefardí, al tiempo que intérprete magistral, con una voz cálida, potente y llena de matices y expresividad, que maneja con gusto y perfección en el canto melismático del repertorio sefardí cantado en djudeo-espanyol. En concierto, Xurxo presenta un programa con temas que él mismo ha documentado en sus viajes a Turquía e Israel y con una puesta en escena llena de picardía y virtuosismo, que nos recordará a grandes intérpretes del siglo XX, con un dandismo a lo Maurice Chevalier y con el descaro del cabaret de entreguerras, trasladados a ese lugar donde se encuentran Oriente y Occidente.

Dentro de todos los estilos musicales sefardíes, el espectáculo Jako el Muzikante quiere rescatar el ambiente de los café aman, precursores de los café-cantante que en los años veinte sirvieron como medio de expresión a todas las clases sociales de la época, sin distinción de raza, religión, nivel económico o ideología. Allí se cantaban canciones de amor, humorísticas y otras que hablaban de su realidad política y social. Poco después el Imperio Otomano cae y Grecia, Turquía y Armenia adoptan estas músicas y las adaptan dentro de sus nuevas fronteras.

Este proyecto, madurado a lo largo de años de investigación nos acerca a la sonoridad sefardí en su idioma original, el djudeo-espanyol. Utilizando todos los recursos presentes en esta música, esta revisión le da un aire moderno y actual sin perder su esencia y sabor. El repertorio, al contrario de la mayoría de propuestas actuales de música sefardí, es cantado desde un punto de vista masculino, desenfadado y hasta tabernario, lo que le otorga un rasgo distintivo muy original.

Desde el punto de vista musical el proyecto ofrece la posibilidad de profundizar en el sistema modal otomano, aportando una visión más fresca de la que es común a este tipo de música. Esto se consigue mezclando el sabor gitano del Este con un dominio perfecto en el arte del taksim, que es un tipo de improvisación oriental que hace que cada performance sea una nueva experiencia.

Además de todo esto es la primera vez que se hace un proyecto de recuperación de la música urbana de los judíos de origen español.

 

DISCO

Ven al Luna Park es el primer trabajo discográfico del proyecto. Se trata de un libro con disco, con abundante documentación y referencias acerca de los temas, producido por el propio Xurxo Fernandes, escrito en ladino, inglés y rashí (ladino escrito en alfabeto hebreo), que supone el primer proyecto de recuperación de la música urbana de los judíos de origen español.

El título del trabajo, que es también el de la pieza homónima, hace referencia a la expresión “Luna Park”, que significa un lugar placer y diversión, en idiomas tan diversos como el polaco, el holandés o el turco (el Luna Park original se fundó en Coney Island, en 1903).

Se ha grabado en Coruña, en los Nakra Studios, con Wafir Shaikheldin (Sudán) en el ud, la violinista Andrea Samek (Hungría), el percusionista catalán Alexandre Guitart, el añorado contrabajista de jazz madrileño fallecido el verano pasado José Luis Yagüe, Georgi Yanev "Yoro” (Bulgaria) al clarinete y las colaboraciones de Antía Vázquez Pantín, Eduardo Bolaños, Guillermo Reiriz y Paco Ulloa.

 

LOS “MUZIKANTES”

XURXO FERNANDES

Voz

JOAQUÍN SÁNCHEZ

Clarinete

JOSÉ LUIS YAGÜE

Contrabajo

ANDREA SZAMEK

Violín

KRASTYO STOYANOV

Percusión oriental

WAFIR SHAIKHELDIN

Ud

 

Xurxo Fernandes (Galicia – España)

Cantante y bailarín de danza tradicional gallega. Con 14 años empieza a recorrerse los rincones más remotos de Galicia, buscando viejos que le enseñen a cantar. Desde entonces ha recopilado cientos de canciones y danzas tradicionales directamente desde las fuentes, ha realizado el Postgrado en Música Tradicional por la Universidad de Santiago de Compostela, ha presentado la sección de música tradicional en el popular programa de la televisión autonómica gallega Luar y ha recorrido varios países difundiendo a través de clases y conciertos la música de su tierra. En el año 2000 empieza a profundizar en la cultura y música sefardíes y aplicar su conocimiento y saber hacer, también a la investigación del repertorio musical y la estética de la sociedad urbana sefardí en el Imperio Otomano del siglo XX.

Joaquín Sánchez (Andalucía – España)

Clarinetista y “tañedor” de instrumentos varios, convencionales (clarinete, clarinete bajo, armónica cromática, flauta travesera, ney, kaval...) y no convencionales, malagueño. Estudió educación musical en la UGR, actualmente estudia musicología. Realiza conciertos didácticos, conferencias y talleres (Vibra-tó, MúsiKx1TuBO, Música en las maletas, Un paseo por Europa,…). Como instrumentista participa en proyectos con artistas como Jorge Pardo (en Vientos Flamencos II), Llorens Barber, Fathi-Ben Yakoub & Driss Nigra, Basido, LaLoLa, Rubem Dantas, Jorge Pardo, Diego Guerrero, Dan Ben Lior, Benjamín Escoriza,... Ha actuado en Alemania, Malta, Bélgica, España, Marruecos y Francia. Recientemente viaja a EEUU donde toma clases con Gregorie Maret y William Gallison.

José Luis Yagüe (Madrid – España)

Contrabajista madrileño. Comienza con 9 años a tocar la guitarra y empieza con el contrabajo en 1984. Ha tocado en proyectos de jazz, con cantautores y formaciones de folk: Javier Krahe, Andrés Olaegui, José Antonio Ramos, Manuel Luna, Carlos Carli, Horacio Icasto, Guillermo McGuill, Jorge Pardo, Chema Saiz, Radio Tarifa...

Es un todoterreno del contrabajo, que cuenta además con un proyecto propio, el José L. Yagüe (Quinteto), basado en composiciones de Horace Silver.

Andrea Szamek (Hungría)

Violinista húngara de formación tanto clásica como folclórica, de ejecución sentida y precisa. Junto con los grupos Kiszov Pannonia y Vizin ha tocado en Alemania, Croacia, España, EEUU, Francia, Holanda, Inglaterra, Italia y Turquía. Ya una vez afincada en España ha colaborado con numerosas orquestas clásicas, obras de teatro y con diversos grupos de música folk y flamenco.

Krastyo Stoyanov (Bulgaria)

Percusionista de nacionalidad búlgara con formación clásica, cuenta con una amplia experiencia en grupos de música moderna como Big Band de Jazz, música folclórica y bandas de pasacalles. Con Lafra obtuvo el premio al Mejor Grupo de Música Sefardí en el International Jewish Music Festival de Amsterdam 2010.

Wafir Shaikheldin (Sudán)

Wafir es uno de los artistas pioneros en las músicas del mundo en España y tiene en su haber cientos de colaboraciones con artistas de todo tipo de estilos. Se ha ganado el reconocimiento por su capacidad de multi-instrumentista y su carismática presencia escénica.

Llegó en 1990 a nuestro país, dejando atrás un Sudán en plena guerra civil. Desde entonces ha participado en experiencias tan variadas como la rica fusión de Radio Tarifa, la de la música antigua con Eduardo Paniagua, el pop celta con Hevia, el folk gallego con Luar na Lubre, el castellano con La Musgaña o la música judía con Klezmer Sefardí. Hasta el pop más superventas, como el de Amistades Peligrosas, ha echado mano de su versatilidad. Wafir tiene además su propio repertorio, basado en su origen sudanés y su variada carrera.

Medios